Letras Hispánicas
Sobre literatura en lengua española, y temas relacioandos
martes, 8 de marzo de 2011
lunes, 4 de octubre de 2010
Pintura cubista; poesía cubista y creacionismo de Pierre Reverdy
En Benko, Susana. V. Huidobro y el cubismo. Banco Provincial, Monte Ávila, FCE, Caracas, 225p.
[Los escritos de Apollinaire] sobre la modernidad y la creación de una poesía visual son el germen de buena parte de la poesía de vanguardia de principios de siglo.
p.17
[En “L’Esprit Nouveau et les poètes”, 1913] aparece, sin mencionarla, la comprensión de la estética del cubismo poético.
p.17
Concibe la poesía moderna como una búsqueda de formas. […] De allí que para él el cine y el fonógrafo son medios que permiten la simultaneidad de imágenes tanto visuales como auditivas. […] El cine, fuente de imágenes en movimiento, es el nuevo arte del siglo.
p.18
El espíritu nuevo, entonces, se nutre de los inventos artísticos y tecnológicos; comprende o asimila sus mismos intereses. Por eso, la poesía será un arte más vasto que el solo arte de las palabras: dispone del mundo entero, los susurros, las apariencias, el pensamiento, el lenguaje humano y otras artes como la danza, el canto y todos los artificios. Todo confluye en el poema a modo de síntesis.
p.18
Por una parte, las imágenes remiten a objetos, situaciones concretas tomadas de la realidad; por la otra, la disposición formal de las palabras no se concibe por medio del verso tradicional ya que quedará un conjunto de ideas sucesivas, en lugar de un poema simultáneo.
p.18
[Contradicción de la propuesta apollinaireana: la modernidad del arte reside en que] reacciona […] contra la tradición, y la tradición que usualmente se descarta es la que se basa en la imitación y en la estética del parecido. Pero el arte moderno […] deforma las imágenes, las reinventa o las construye con una lógica propia. […] [Sin embargo], el poeta, dice Apollinaire, debe buscar la verdad como material poético, sin transformar la verdadera esencia de las cosas: así lo ridículo se presenta como es, así como también lo noble o lo heroico. […] Es el nuevo realismo de la poesía moderna. Ya en “Zone” está en germen esta propuesta:
Tu lis les prospectus les catalogues les affiches qui chantent tout haut
Voilà la poésie ce matin et pour la prose il y a les journaux
[Trad. sin mérito de este bloggero:
Tú lees los prospectos los catálogos los carteles que cantan en voz alta
He aquí la poesía esta mañana y para la prosa están los diarios]
p.18-19
La sorpresa sería su arma, pues ésta es resultado de las relaciones veladas que existen en la realidad y que son descubiertas. “Lo nuevo está todo en la sorpresa; es lo más nuevo lo más vivo que tiene”.
19
Cuando Apollinaire afirma que hay que observar antes que nada el deseo del poeta a habituar su espíritu a la realidad, se debe recordar que el mismo deseo lo sintieron Georges Braque y P. Picasso cuando, al estar próximos a una abstracción absoluta en su experiencia analítica, deciden cambiar el rumbo […]. Comienzan a cortar papeles, a incorporar elementos tales como etiquetas de botellas, cajetillas de cigarrillos, etc. que aproximan la obra a lo real.
20
[En la pintura cubista,] la pata de una mesa, el trozo de un periódico, actúan metonímicamente en el cuadro: son […] la mesa, el periódico. […] Lo nuevo está en el modo de organizar las figuras. Así la linealidad de las formas es rota cuando se produce una ruptura sintáctica, una ambigüedad y una fusión de planos, procedimientos expresivos del estilo cubista.
21
La simultaneidad de la que habla Apollinaire se refiere al poema concebido como una escena de la vida en la que se reproduce a un mismo tiempo los contrastes de voces y demás visiones que ocurren en un instante. Son los poemas-conversación, en los que el poeta registra, según sus palabras, el “lirismo ambiente”. […] El poema creado concentra hechos que se hallan presentes en varios sitios a la vez porque posee el don de la ubicuidad. El poeta, entonces, está en el centro de la vida.
21
¿Hasta qué punto se suprime toda sucesión? En el mismo arte cubista, una pintura puede verse con una mirada de conjunto, pero sólo la lectura paulatina de sus partes va descubriendo las reminiscencias de la realidad […]. En el poema sucede igual pues el intelecto tiende a buscar, si no una identificación con algo referente a lo real, por lo menos una lógica interna de las formas.
21-22
La síntesis se produce asimismo cuando los versos pueden tener varias líneas de lectura.
22
La simultaneidad aparece asimismo en poemas cuyos versos son aparentemente tradicionales: la secuencia del sentido se fragmenta y crea esa expresión casi nominal de la realidad. Pero, precisamente por este efecto, las visiones se muestran casi inmediatas unas de otras. La falta de signos de puntuación agudiza esta sensación más todavía.
24
Apollinare considera que en literatura la composición no ofrece nada nuevo, mientras que lo difícil es descomponer y quebrar las estructuras sólidas de las cosas para que nos brinden aspectos diferentes.
29
[En el poema “Las ventanas” (Les fenetres), de Apollinaire] las “torres son las calles” y los “pozos son las plazas” porque el espacio se eterniza en todas direcciones en un momento determinado y el pintor —y el poeta— dan al objeto las proporciones de acuerdo al grado de plasticidad que desee darle. […] Tienen una realidad poética cuando Apollinaire asume la cualidad órfica [del orfismo del pintor Robert Delaunay, creo, cuyo Homenaje a Blériot se puede ver aquí] de desplazar o fusionar los objetos y el espacio por la función desintegradora de la luz. De allí que “la ventan se abra como una naranja” y muestre “el hermoso fruto de la luz”.
33-34
La [poesía] de Pierre Reverdy […] podría relacionarse con la condensación y el recorte del cubismo sintético.
35
La transfiguración de lo cotidiano y de gesto más usual es la base del clima poético. Los objetos se nombran, se nominan. Existen con toda su corporeidad. Pero la realidad, así como se presenta con todo su peso y espesor, también se escapa. Reverdy se debate entre un mundo sensible que despliega su materialidad pero que a la vez se vacía.
35
La palabra nombra la cosa pero no llega a la expresión total de la realidad. Reverdy mismo lo ha dicho: “La poesía está en la carencia” porque, paradójicamente, “ninguna cosa es poética”. Reverdy vacía con frecuencia sus elementos puesto que la desmaterizalización adquiere tanta importancia en esta poesía como la materia: “Quelques-uns sourient dans le vide avec sérénité” […], escribe en “Les corps ridicules des esprites” (Lucarne ovale). No obstante, esta postura a veces es contradictoria porque siendo adverso al “realismo” en el arte, plantea que la máxima aspiración del poeta consiste en proveerse de lo real.
35
[Dicha] contradicción no es ajena a la estética cubista. Integra una totalidad: el sonido no es sin el silencio; el cuerpo del objeto no es sin el aire “vacío” que lo rodea. El reverso y el envés de las cosas se objetivan en la palabra cuando ésta es capaz de expresarlos. Visualizar estos dos polos supone un nuevo orden en las palabras: una nueva sintaxis.
35-36
Quizá un muy buen ejemplo sea "Viento", de Gilberto Owen (en Línea), cuyo último párrafo dice: Y recuerdo también esa hora del sueño donde se esconden los hechos que la vida desdeña. Yo pasaba todas las noches, y arrancaba a hurtadillas algunas imágenes. Como el sol me las borraba, empecé a guardarlas en un libro de versos. Pero ahí estaban más muertas todavía.
[Según Pierre Reverdy, en "El cubismo, poesía plástica", el trabajo poético no imita los objetos de la realidad, sino que los reforma:] "Despejar, para crear, los vínculos que las cosas tienen entre sí, para acercarlas, fue en todas las épocas lo propio de la poesía. […] De donde resulta una reforma, en lugar de una imitación o interpretación. Es un arte de concepción: lo que siempre fue el arte poético. La reforma del objeto equivale a la creación poética de la frase no descriptiva. En literatura no podría, en efecto, ser cosa de imitación".
El arte y la poesía cubista rechazan la impresión y son un arte de concepción. El espíritu, por esta razón, es el que selecciona los elementos que la realidad ofrece para ser transfigurados en el poema.
[Glosa de Benko a Reverdy, “Sobre el cubismo”: los medios de éste] consisten en tomar los objetos como elementos. Se suprime el sentido anecdótico y sólo se utiliza lo que es eterno y constante en ellos, como la forma redonda de un vaso, idea que recuerda sin duda a Cézanne.
En la poesía los sentimientos se convierten también en elementos [curs. mías] y ello da lugar a otro tipo se sensibilidad: una emoción pura, que surge a partir de una imagen liberada de la anécdota y se apoya […] en los medios del espíritu. Según el grado de elevación de los medios empleados, dependerá la intensidad de la emoción. Esta también depende de la densidad y fuerza de la imagen que la produce. Porque ésta surge como “creación pura del espíritu”.
Debemos preferir un arte que le exija a la vida, únicamente, los elementos de realidad que le son necesarios, y que, con la ayuda de esos elementos y de nuevos medios puramente artísticos, llegue, sin copiar nada, sin imitar nada, a crear una obra de arte por sí misma.
[Reverdy en "Self-defense":] “Se parte de la vida para alcanzar otra realidad”.
[Reverdy en "Sobre el cubismo:] Se crean obras que, al distanciarse de la vida, vuelven a ésta porque tienen una existencia propia, más allá ed que evoquen o reproduzcan cosas de la vida. De ahí que el arte de hoy sea un arte de gran realidad.
La fragmentación y la síntesis son el modo tal vez más idóneo para la captación de sensaciones en torno a la realidad. Sin accesorios, se trata de presentar la esencia de lo real. El cubismo sintético se basa en esta premisa, puesto que deja a un lado el análisis de un objeto bajo diferentes puntos de vista (cubismo analítico) para utilizar sólo lo “eterno e inmutable” de ese objeto. La contigüidad establece las bases de la composición en obras de este estilo y llega inclusive a ser el recurso apropiado para otorgar al poema una cierta sensación de movilidad.
La síntesis en una pintura cubista, por otra parte, ocasiona la superposición de planos en los que se plantea una ambigüedad en la definición y en el reconocimiento de los objetos. Ello es producto de la economía de los medios con que se presentan los materiales utilizados.
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lunes, 15 de febrero de 2010
Siglos de Oro 1. Bibliografía adicional
- Ensayos escogidos. Ed. de Hermino Martínez. T. de Lorenzo Riber y Dámaso Alonso. Cien del Mundo-México: SEP, 1986. Introducción y selección muy útiles para obtener una perspectiva global de los pensamientos e intereses de Erasmo.
- Preparación para la muerte. T. de Mauricio Beuchot. Estudios introductorios de M. Beuchot, Ramón Xirau y Gabriel Zaid. Clásicos Cristianos I-México: Jus, 1998.
- Petrarca, Francesco, Leonardo Bruni, Lorenzo Valla y otros. Manifiestos del humanismo. T. y ed. María Morrás. Barcelona: Península, 1999.
- Rico, Francisco. El sueño del humanismo. Barcelona: Destino, 2002.
- Rossi, Anunziata. Ensayos sobre el Renacimiento italiano. Cuadernos del Seminario de Poética 19-México: UNAM, 2002.

viernes, 4 de septiembre de 2009
Bibliografía útil para Neoclacisismo y Romanticismo
- Aguilar, Luis Miguel. La democracia de los muertos. Ensayo sobre poesía mexicana, 1800-1921. México: Cal y Arena, 1988.
- Alzate, José Antonio. Memorias y ensayos. Ed. Roberto Moreno. BEU 103-México: UNAM, 1985.
- Bartolache, José Ignacio. Mercurio Volante (1772-1773). Introd. Roberto Moreno. BEU 101-México: UNAM, 1983.
- Blanco, José Joaquín. Esplendores y miserias de los criollos. México: Cal y Arena, 1989.
- Checa Beltrán, José. Las razones del buen gusto. Anejos de Revista de Literatura 44-Madrid: CSIC, 1988.
- Escalante Gonzalbo, Fernando, et al. Nueva historia mínima de México. México: El Colegio de México, 2004.
- Feijoo, Benito Jerónimo. Biblioteca Feijoniana: http://www.filosofia.org/feijoo.htm
- Foucault, Michel. Las palabras y las cosas. Trad. Elsa Cecilia Frost. 7a. ed. 1968. México: Siglo XXI, 1976.
- Gies, David T. (ed.). El romanticismo. El Escritor y la Crítica-Madrid: Taurus, 1988.
- Guedea, Virginia (ed.). Textos insurgentes (1808-1821). BEU 126-México: UNAM, 1998.
- Gutiérrez Girardot, Rafael. Modernismo. Supuestos históricos y culturales. Tierra Firme-México: FCE, 1988.
- Jovellanos, Gaspar Melchor de. Obras en prosa. Biblioteca Clásica Castalia 74-Madrid: Castalia, 2001.
- Luzán, Ignacio. Ed. Isabel M. Cid. La poética o reglas de la poesía en general y de sus principales especies. Madrid: Cátedra, 1974. (El catálogo Librunam registra una ed. más reciente, pero no pude encontrar el ejemplar).
- Oviedo, José Miguel. Historia de la literatura hispanoamericana. Tomos 1 y 2. Madrid: Alianza Editorial, 2001.
- Pacheco, José Emilio (ed.). Poesía mexicana 1 (1821-1914). Gran Colección de la Literatura Mexicana-México: Promexa, 1985.
- Paz, Octavio. Los hijos del limo (del romanticismo a la vanguardia). Varias ediciones.
- Reyes, Rogelio (ed.). Poesía española del siglo XVIII. Letras Hispánicas 217-Madrid: Cátedra, 1993.
- Rico, Francisco (coord.). Historia y crítica de la literatura española. Tomos correspondientes al siglo XVIII y al romanticismo, junto con sus suplementos. Barcelona: Taurus (el año de edición depende del tomo).
- Touraine, Alain. Crítica de la Modernidad. Trad. Alberto Luis Bixio. 2a. ed. 1994. Obras de Sociología-México: FCE, 2000.


lunes, 17 de agosto de 2009
Siglo XVII: fuentes electrónicas

lunes, 16 de febrero de 2009
Siglos de Oro 1. La Celestina

